martes, 16 de abril de 2013

Redacción St.Jordi


Decidido: Borrón y cuenta nueva



Al salir de patinaje, Judit empieza la rutina de todos los lunes y miércoles por la tarde. Pasa por casa y deja la bolsa pesada con sus inseparables patines: abre la nevera y coge un zumo para matar el gusanillo de la tarde y aguantar así hasta la cena.

Pone rumbo a la academia de inglés, cuesta arriba unas 6 o 7 calles. Son las siete y cuarto de la tarde y el estado de ánimo de Judit está un poco agotado.

Llega tarde y tiene que darle al timbre. Entra en la academia, busca su clase y entra. Los ojos de Judit se abrieron como dos platos hondos. Se paró, mirando a todos los que estaban sentados. Un silencio invadía la clase,  hasta que la maestra le dijo que cerrase la puerta y se sentase.

Se tuvo que sentar en su sitio, al lado de él, el nuevo. Para ella, era realmente una pesadilla ya que lo tenía todo menos lo de ser nuevo… Anna se lo presentó en voz baja porque la clase seguía a pesar de que ellos hacían como si no. Judit se sintió incómoda y notó que le salía la vergüenza de niña pequeña. Marcos mostró una sonrisa de niño travieso y Judit empezó a seguir la clase.

Al salir, ella se marchó sin decir nada y Marcos hizo el primer paso. La llamó justamente cuando ella estaba girando la esquina. Ella se quedó realmente impresionada, frenó y él le dijo: “Judit, espera que yo también voy hacia allí”.

Ella, sin modestia, le contestó: “¿hacia dónde?”. Marcos hizo como si nada, avanzó el paso hasta poder alcanzarla y andar a su lado. La tensión se percibía en el ambiente, ninguno de los dos sabía qué decir, y así siguió todo el camino.
Al llegar a casa, se puso a cenar con su madre. No sabía qué le pasaba, no tenía ni las mínimas ganas de decir una palabra. Se imaginó que debía ser por lo de todos los lunes: el comienzo de la semana, el cansancio del entreno, la ida y vuelta de la academia…Definitivamente, se fue a dormir.
A la mañana siguiente, llegó ansiosa a clase, necesitaba contarle a su mejor amiga, que había vuelto a encontrarse con Marcos y que iba para largo… Aida, así se llamaba la dulce niña, con una estupidez enorme pero a la vez la única que podía hacer que Judit disfrutara de cada momento que la vida le daba. Judit,  se lo contaba todo, sin dudar ni una milésima de segundo que eso, era lo mismo que escribirlo y guardarlo bajo llave.
 
A media mañana, en el entreno, Judit hubiera podido hablar con Aida si no fuera porque su magnífico entrenador no les dejaba abrir la boca. En el vestidor Judit solo le pudo decir: “Aida, tenemos que hablar…” A lo que ella contesto:”Esta noche te llamo, no te preocupes”. Eso era el efecto que le producía que hubiera demasiada gente.
Efectivamente, a media tarde, pasadas las siete y media, Aida cumplió su promesa:
-¿Judit, qué tenías que contarme?- dijo Aida, con un tonto de impaciencia..
-Es Marcos, él ha vuelto.-dijo Judit, bastante preocupada.
-¿Marcos? Creo que esta faceta de tu vida no me la mencionaste nunca.
- No se diga más. A las ocho, donde siempre. Invito yo.
-Hecho.
Como habían acordado, a las ocho y cinco estaban las dos sentadas en el bar de delante del instituto. Judit empezó a contarle quien era Marcos:

-Puede que fuesen tonterías de niños, pero, para mí, era otro mundo que nadie podría comprender. Unos meses después de que mis padres se separasen, yo estaba en sexto de primaria. No era la niña mas guapa ni más amable del mundo. Pero, posiblemente, con esa edad me consideraba la más redondita de ese mundo, sin pedir permiso a nadie. Ahora viene cuando todo empieza. Marcos era el típico niño que estaba dispuesto a llamarte gorda aun siéndolo él más que tú, a hacerte la vida imposible, a hacerte la burla delante de medio pasillo y yo, estúpida de mí, dejar que alguien como él me pudiese hacer semejantes cosas. Pasé al instituto, y no lo vi nunca más, y ahora casi siete años más tarde aparece sin más, en la academia de Ingles. Y tengo miedo ¿sabes? No quiero sufrir lo mismo.

Aida se la miraba perpleja, respiró hondo y le dijo:
- Yo no puedo hacer nada, pero, por eso, solo te pido una cosa: habla con él, pregúntale, por qué te hizo pasar por aquello, estoy segura que te sentirás mejor.”

Judit, asintió con la cabeza y se levantaron las dos a la vez para ir a pagar.
A la mañana siguiente, Judit no dejaba de pensar en la conversación que tendría con Marcos al preguntarle por su pasado.Todo el día estuvo muy callada y bastante pensativa.
Llegó el momento más temido durante todo el día. Entró en la clase i se situó, todo fluyo con normalidad y a la salida, ella esperó a Marcos. Sin decirse nada empezaron a andar hacía casa. Judit freno de golpe y, seguidamente, le freno a él. Se embaló y se lo soltó todo de golpe:“¿Por qué, me hiciste pasar por aquello?, ¿realmente me lo merecía?, no te mereces nada de mí, me amargaste la infancia y ahora vuelves, sin más. No tengo ni la mínima idea de si todo esto es casualidad, pero espero que así sea. ¡Sigue andando!” Él, siguió las órdenes de Judit, y continuó andando, diciéndole::“ Todos hemos sido pequeños y nadie es perfecto, puede que metiese la pata hasta el fondo, pero no me juzgues por un error que cometí hace siete años. Era realmente un niño, puede que tú no, pero intenta comprender que no todos pasamos por lo que tú pasaste, y que esa época para ti lo era todo menos la infancia.” El silencio invadía el momento.
Llegaron a la puerta de casa de Judit. Se sentaron en el escalón.

-Reconozco mi error, sé que no te lo hice pasar bien pero hay veces que es mejor olvidar lo sucedido y empezar de nuevo ¿Sabes? -dijo. Marcos tímidamente, y al ver que Judit asentía con la cabeza, continuó hablando- Tengo miedo a volver a meter la pata contigo, pero tengo dieciséis años y, la verdad, es que tengo ganas de vivir cada momento de mi vida como si no hubiera otro”.

Marcos, le pasó la mano por encima del hombro y ella descansó la cabeza en su hombro. Pero quiso hacerse la dura y se levantó. Se despidieron.
 
Aunque Judit no podía dejar de pensar en lo sucedido, necesitaba volver a verle. Entró en el “facebook” y le envió un mensaje: “Tengo que hablar contigo. El sábado a las seis en el escalón de mi casa. Llama al timbre cuando estés.”
El sábado llego sin más, y a las seis en punto Marcos ya estaba delante de la puerta de la casa de Judit.

Acató las normas y le dio al timbre. Sin necesidad de responder, ella bajó las escaleras. Al salir, le dio dos besos. Se sentaron en el escalón y Marcos empezó a hablar:
-¿Cuál es el problema?-dijo, bastante serio.
-Es difícil de transmitir, pero creo que me he enamorado Marcos. Desde que llegaste a esa clase que no dejo de pensar en todo lo ocurrido, y no tengo suficientes motivos como para evitarte. La manera con la cual me respondiste el miércoles, me dejó perpleja. Me di cuenta en pocos segundos que eras otro y esto me hizo pensar.- dijo, Judit con un tono de voz picaresco-.

Marcos se la miraba con atención. Le pasó la mano por encima del hombro. Ella acercó la cabeza sobre el suyo. Levantó la mirada. Él se acercó y la besó. Judit empezó a reírse de felicidad, eso sí, sin soltarle. Marcos se la miraba con un poco de vergüenza y le abrazó tiernamente.
-Te lo dije, quiero vivir cada momento de mi vida, no despreciar ni un segundo de ella, y tengo claro que hacerlo a tu lado puede que sea lo más bonito que nunca me haya sucedido.-dijo Marcos..
-Queda decidido. Borrón y cuenta nueva- le contestó Judit antes de escribir el punto y final de este libro para poder empezar otro.

martes, 19 de marzo de 2013

VANGUARDIAS LITERARIAS






El término vanguardias surge en Francia durante los años de la Primera Guerra [1914-1917]. La palabra vanguardista viene del francés avant-garde. Estos movimientos artísticos nacen con el fin de innovar artísticamente, ellos querían renovar radicalmente el contenido y la forma del arte.

Hay tipos de vanguardias literarias por ejemplo: 

El futurismo, que fue el movimiento inicial de las corrientes de vanguardia artística fundado en Italia por Filipo Tommaso Marinetti. Hay temas como: la velocidad, el riesgo...


El expresionismo, nace en Alemania a principios del siglo XX, ligado al fauvismo francés como arte expresivo y emocional que se opuso diametralmente al impresionismo.





El cubismo, nació en Francia en 1905. En la poesía, su estilo más popular fue el caligrama, cuyo principal exponente fue Guillaume Apollinaire.


El dadaísmo, apareció simultáneamente en Nueva York con Francis Picabia y Marcel Duchamp. Se extendió  a Berlín y París.




El modernismo,  denomina a un movimiento literario que se desarrolló entre los años 1880-1910, básicamente en el ámbito de la poesía.




El surrealismo, se organizó en Francia en la década de 1920 a través de André Bretón. 



POEMA:

La Noche

La noche invita a conjugarse
En un rincón íntimo y pequeño
Un poema que retarda su final
Como el aleteo de lo ausente
Te tomé la mano para contenerte
Porque desbordabas de emoción
Claudiqué ante tu mirada
Y estoy... como una vela que va a
Ser encendida.


Autor: Brenda Mezzini