No renuncies sólo porque las cosas se van poniendo difíciles. Recuerda: si realmente vale la pena, no será fácil … Se lo sabía de memoria. Cada mañana se lo repetía una y otra vez. Pensaba que, si cada mañana se lo repetía, al fin se haría realidad, pero ella sabía que era una pura tontería…
Le daba igual que tuviera que ir a las ocho de la mañana de un sábado o de un domingo, incluso podía ir los viernes por la tarde. Para ella no era suficiente, era muy negativa, éll ya se lo decía. Se tomaba las cosas muy a pecho demasiado, nunca le iban las cosas bien: siempre estaban mal o muy mal, pero nunca bien.
Todo empezó hace dos años, cuando decidió volver por decisión de su médico. Había estado hacía unos años, pero era un simple pasatiempo. Una llamada de teléfono al terminar el verano se lo arregló. Él se sorprendió cuando ella, en su momento, decidió marcharse. Él se decepcionó bastante, ella era pequeña pero él no tenia duda de que podría llegar a ser alguien en aquel mundo. A día de hoy ella se pregunta en qué tiempos llegará a ser alguien, incluso intenta preguntárselo, pero siempre se detiene al segundo paso, o le sale con otro tema. Termina pensando que es lo mismo preguntárselo que no, siempre le responde lo mismo: “tienes mucho tiempo para mejorar, no te preocupes”.
Estaba harta de que todo le saliese mal, quería mejorar deseaba rectificar aquello que durante meses había desaprovechado, pero no entendía aquello de: “paso a paso y buena letra”. No sabía ni cómo ni donde demostrar lo que ella podía llegar a hacer; ¿Una competición? Poco tiempo, ¿Un entreno?, eso era demasiada presión. Siempre le habían dicho que era una niña muy autoexigente con ella misma. A pesar de que esté dispuesta a todo no era suficiente; tenía que demostrarlo a lo largo del año. Tenía el temor de que solo fuera un pensamiento, de que él tuviese la razón; no quería ver la realidad.
Por las noches antes de acostarse solía escribir. En el diario que en su día su madre les había regalado y ella había rechazado.
Lunes, 21 de Febrero de 2009
Hoy he tenido un día bastante fastidiado. He tenido dos entrenos y, la verdad, es que no me he quedado nada satisfecha con mi trabajo. El sábado tenemos competición y creo que podríamos optar a una final. Espero que mañana me vaya mucho mejor.
Después de pasar el mejor verano de su vida, le llamó.
- Hola David, soy Ana Pla.
- ¡Anna dime! Que te pasa? - dijo él entusiasmado.
- Nada que he tenido la idea de volver, quería saber cuándo empieza la temporada y volver a empezar. - dijo bastante seria.
- ¿De verdad?, fantástico, pues ya te llamaré porque en estos momentos estoy de viaje.
- De acuerdo, tranquilo, hasta luego.
-Adiós, Anna, adiós.
Al colgar, llamó rápidamente a su amiga. Eran verdaderamente inseparables. Aquel día se pusieron de acuerdo y se fueron al parque, porque María tenía una cosa que contarle y era demasiado importante para que se lo dijera por teléfono.
María hacia dos semanas había ido al medio a una revisión y le habían encontrado un bulto en el ombligo. Ella no quería insinuar nada, pero Ana ya se lo pensó.
-Puede ser un quiste, ¿porque tenemos que pensar siempre en negativo? -le dijo
- Porque ahora ya sabemos la verdad, me han dicho que tengo cáncer. Me tengo que operar de aquí a unos meses. Tranquila, sé que lo voy a superar.
La cara de Ana fue de asombro total. No sabía cómo reaccionar, el silencio invadía el parque. María como si nada se puso a leer su libro: “Tengo ganas de ti”. Lentamente le empezó a caer una lagrimita por la mejilla; levantó la cabeza y vio que Ana aún no había reaccionado. Ana se levantó, se puso delante de ella y le cogió de la mano. La hizo levantarse del banco, y en un abrazo se fundieron las dos.
- Estaré aquí ahora y siempre -le dijo Anna.
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